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Miembros de Podemos llaman “gilipollas” a los españoles por el triunfo del PP: “A las monjas hay que someterlas a un tercer grado”

Miembros de Unidos Podemos en su comparecencia ante la prensa tras conocerse los resultados.

De la esperanza de poder llegar a La Moncloa a la desilusión por repetir el tercer puesto de las elecciones generales del 20 de diciembre. Ese fue el cambio de sensaciones que se vivió en el cuartel general de Unidos Podemos la noche del 26 de junio, cuando el recuento tumbó las posibilidades de confirmar el tan previsto y comentado “sorpasso”.
“De confirmarse esos datos, estaríamos ante una oportunidad histórica de cambio en nuestro país”: aunque con prudencia, Alberto Garzón hizo la primera valoración de las elecciones de este 26 de junio en nombre de la coalición Unidos Podemos, que celebró la noche electoral en el Teatro Goya de Madrid.
En ese momento, a las 20:45, los únicos datos disponibles eran los de la encuesta a pie de urna que había realizado TVE y que daba a Unidos Podemos hasta 95 diputados, muy por encima de los 86 del PSOE. Además, la suma de ambos partidos les podría permitir alcanzar la mayoría absoluta y gobernar.
Garzón ya dijo que Unidos Podemos tendería la mano al PSOE para desalojar al PP de Mariano Rajoy de La Moncloa -eso sí, con un ejecutivo liderado por UP-, pero con gesto serio animó a esperar a los resultados definitivos para hacer una valoración. “Vamos a estar expectantes, esta noche es muy especial para nosotros y para nuestro país”, acabó Garzón.
Caras largas en el recuento
Cuenta El Confidencial que en el cuartel general de Unidos Podemos eligieron La 1 de TVE y el especial de ‘Al rojo vivo’ de laSexta para seguir la evolución del escrutinio. Si la encuesta de los 95 escaños había provocado un grito de entusiasmo, el comienzo del recuento enfrió mucho los ánimos.
Tan sólo la victoria en Cataluña y en el País Vasco animó de nuevo a los militantes y dirigentes de Podemos y de Izquierda Unida que se habían trasladado hasta el Teatro Goya, donde la formación morada ya organizó su noche electoral el pasado 20 de diciembre.
Cuando se fue consolidando el resultado por debajo de lo esperado, sin remontar de los 71 escaños -frente a los 69 diputados de hace seis meses-, las caras largas se fueron extendiendo entre los miembros de la coalición de izquierdas.
Aunque Pablo Iglesias reconoció en su comparecencia que los resultados eran “malos” y no eran “satisfactorios”, también remarcó que “la confluencia se ha revelado como el camino correcto”, ante las dudas que puedan surgir sobre el futuro de la coalición de Podemos con Izquierda Unida y con otros partidos de izquierda nacionales y autonómicos.
“¿Pero qué ha pasado?”
ECD pudo comprobar que los comentarios y análisis que hacían los dirigentes, sobre todo de Podemos, en conversaciones informales eran mucho más duros con sus resultados. Las sensaciones dominantes eran la decepción, pero además mezclada con una gran incredulidad por ver cómo se evaporaba ese “sorpasso”.
Uno de los eurodiputados de Podemos confesaba sus sentimientos ante varios miembros de las listas de la coalición en este 26-J. “Es alucinante”, repetían con gesto de sorpresa, mientras que otros añadían un “desesperante” para definir la sensación de impotencia por haber vuelto a quedar tan lejos de la victoria pese a haberse unido a Izquierda Unida, que consiguió 923.000 votos en los anteriores comicios.
“¿Pero qué ha pasado, de verdad?”, comentó otro dirigente de Podemos, mientras que algunos miembros de IU pedían esperar al final del recuento, con la esperanza de remontar.
Primeras críticas a la confluencia con IU
“Ya lo he dicho antes: sí”, respondió algo molesto Pablo Iglesias cuando por segunda vez los periodistas le preguntaron si consideraba que la confluencia con IU se iba a mantener visto que no había conseguido para “multiplicar” sus resultados respecto al 20-D.
Por contra, entre algunos miembros de Podemos reunidos en el Teatro Goya comenzaron a oírse voces discordantes. “No ha servido para nada”, lamentaba en conversación con ECD un miembro destacado del partido de Pablo Iglesias para explicar el efecto de la unión con IU.
El enfado fue creciendo según se desvanecían las opciones de adelantar al PSOE, y ni siquiera de sumar más escaños con los socialistas que la combinación PP-Ciudadanos. Un dirigente se refería al escándalo que estalló la última semana de campaña sobre el ministro del Interior y sus supuestas maniobras contra los partidos independentistas catalanes: “Es que parece que la gente quiere decir al PP ‘toma el látigo y pégame’”.
“Lo peor es que va a gobernar el PP. Tantas movilizaciones estos años no han servido para nada”, resumían otros miembros de Podemos, que, según el mismo medio, llegaron a pronunciar palabras más contudentes: “Somos un país de gilipollas”, “son unos sivergüenzas y la gente les sigue votando”, e incluso “a las monjas de los colegios hay que someterlas a un tercer grado”.
Fuente: alertadigital.com

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